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Los Pelópidas

Estrenado el 17 de agosto 2016 en el 62º Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida

  

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PRESENTACIÓNLA OBRA Y SU AUTOREQUIPO ARTÍSTICO-TÉCNICOVIDEOSCRÍTICASGALERÍA

El estreno de “Los Pelópidas”, la obra más representativa de Jorge Llopis, en el 62º Festival de Teatro Clásico de Mérida el año en que se cumple el 50º aniversario de su estreno, ha sido sin duda, además de un rotundo éxito de público y crítica,  una muy buena ocasión para recuperar  esta gran comedia y rendir un merecido homenaje a este gran autor de la posguerra.

 

En “Los Pelópidas”, caricatura de la tragedia griega que bebe de los grandes modelos del género paródico y versificado, que busca la comicidad verbal en el retruécano, la ocurrencia y el ingenio de su estructura dramática, Llopis nos ofrece una  revisión personalísima de los dramas griegos, construyendo una sátira desmitificadora, alegre, irónica, jocosa, maravillosamente disparatada, mostrándonos, desde una perspectiva muy distinta, a través del más puro y sano humor, algunos de los personajes, historias, conflictos y situaciones por todos conocidos de las grandes tragedias  griegas que se presentan ahora ante el espectador con una finalidad nueva,  distinta para la que fueran creados: hacerle reír y desmitificar.

 

Al igual que Pedro Muñoz Seca, que con su hilarante “La venganza de Don Mendo” diera una completa vuelta de tuerca a los lacrimógenos dramas históricos, Jorge Llópis en “Los Pelópidas” hace lo mismo con los acongojantes y dolorosos dramas griegos y consigue una de las obras más juerguistas y representativas de este peculiar género. La cuidada versión de Florián Recio, fiel a la estructura y al texto en verso original, conserva el aire ingenuo, de humor mordaz pero elegante, festivo, lúdico, jocoso y de pleno disfrute que tiene la obra, a la vez que la revitaliza y acerca al espectador de nuestros días con pinceladas de actualidad.

 

Para llevarla a escena nos hemos vuelto a poner en manos de Esteve Ferrer, uno de los grandes del Teatro en nuestro país y un especialista en un género tan difícil como la Comedia en el que se mueve como pez en el agua. Por su dominio del ritmo, del juego cómico, su enorme talento para dirigir actores y construir personajes, su imaginación para exprimir la comicidad de cada escena, su capacidad para conectar con el público y hacerle reír, nadie mejor que él para abordar este texto. Cuidando al máximo nuestra producción, nuevamente hemos contado también con otros tres grandes nombres de las Artes escénicas en nuestro país: Juanjo Llorens en el diseño de iluminación, Ana Garay en el de escenografía y Maite Álvarez en el de vestuario.

 

En el equipo actoral, 100% extremeño, cuatro actores y cuatro actrices dan vida a los 10 personajes y al peculiar coro  que intervienen en la obra: Pedro Rodríguez, Paca Velardiez, Simón Ferrero, Eulalia Donoso, Juan Carlos Tirado, Ana García, Jesús Martin Rafael y Eva Gómez.

 

SURIPANTA

“Los Pelópidas” que Jorge Llopis calificó como una “hilaro-tragedia”  y “caricatura violenta”, es el texto teatral más conocido de este autor. En esta comedia en verso, Llopis nos ofrece una  revisión personalísima de los dramas griegos, construyendo una sátira desmitificadora, alegre, irónica, jocosa, maravillosamente disparatada, mostrándonos, desde una perspectiva muy distinta, a través del más puro Humor,  algunos de los personajes, historias, conflictos y situaciones por todos conocidos de las grandes tragedias  griegas. Personajes arquetipos de aquel teatro, como el ídolo traicionado, la reina infiel y vengativa, el rey usurpador del trono, el mensajero portador de noticias tremebundas, el filósofo instructor, la fúnebre pitonisa, la entregada nodriza, los omnipresentes dioses, el pueblo descontento…se presentan ante el espectador con una finalidad nueva, diferente para la que fueran concebidos, hacerle reír y desmitificar.

 

Al igual que Pedro Muñoz Seca, que con su hilarante “La venganza de Don Mendo” diera una completa vuelta de tuerca a los lacrimógenos dramas históricos, Jorge Llópis, en “Los Pelópidas”, hace lo mismo con los acongojantes y dolorosos dramas griegos y consigue una de las obras más juerguistas del género paródico y versificado en el que ambas obras se  encuadran. Este peculiar y popular género, que perduró con éxito creciente en España durante el primer tercio del siglo XX, con una  orientación esencialmente cómica y un especial ingenio en la estructura dramática de sus obras, buscaba  la comicidad verbal con el empleo de un sinfín de recursos lingüísticos para la elaboración de los elementos humorísticos. Las figuras retóricas, los juegos de palabras o el uso del retruécano son abundantes en estas obras.

 

“Los Pelópidas” se estrenó con enorme éxito de público el 2 de junio de 1966 en el Teatro Bellas Artes de Madrid,  fundado y dirigido entonces por D. José Tamayo. Se cumple pues en 2016 los 50 años de su estreno.

 

La excelente versión de Florian Recio es fiel al texto en verso original. Manteniendo también su estructura, procurando conservar el aire ingenuo, de humor mordaz pero elegante, sin chabacanerías superfluas, festivo, lúdico, jocoso y de pleno disfrute que tiene la obra. Tratando de universalizar, más que contemporanizar, de revitalizarla desde el juego que propone eliminando las referencias anacrónicas, no reconocibles para el público actual.

 

SINOPSIS:

Ántrax, rey de Tebas, cual Ulises, después de muchos años guerreando valientemente en la Guerra de Troya, regresa a su tierra de riguroso incógnito, acompañado de su fiel consejero y pensador constante, Faetón de Estraza. Estupefacto, encuentra a su ciudad y a su pueblo en la más total de la ruina, y a su querida esposa Elektra en brazos de un tal Phideos que además ha usurpado su trono, gobernando con manifiesta incompetencia. Promete venganza y restablecer el orden trastocado. Los dioses, claro está,  aparecerán en el momento oportuno para echarle una mano, o liarla aún más. Cuando todo parece que vuelve a su cauce y Ántrax consigue poner las cosas en su sitio, entrará en juego un inoportuno mensajero que, cargado de noticias funestas, trastocará hasta lo imposible el orden genealógico de los personajes, convirtiendo la trama en el incesto criminal más enrevesado, embarazoso e imposible que pueda imaginarse.

 

 

JORGELLOPISJORGE LLOPIS ESTABLIER

Escritor, poeta, dramaturgo y actor. Su trabajo como escritor se centró exclusivamente en el género del humor. Nació en Alicante en 1919, y murió en Madrid en 1976. Se dio a conocer por sus colaboraciones en la revista de humor La Codorniz, fundada por Miguel Mihura, donde  participó hasta el final de su vida, dando sobradas muestras de su talento e ingenio como poeta y escritor satírico, en la que utilizaba pseudónimos tan elocuentes como “Madame Remedios”, “Remedios Orad” o “Madamme de la Tontaine”. Otras revistas de humor en las que colaboró fueron Don José y La Golondriz.

 

Como dramaturgo, su obra más conocida es sin duda “Los Pelopidas”. Otras fueron “Enriqueta sí, Enriqueta no”, “La tentación va de compras”, “Niebla en el bigote, o “La florecilla del fango”.

En novela destacan: “¿Quiere usted ser tonta en diez días?” o “Lo malo de la guerra es que hace ¡Pum!” 

Entre sus Libros de Poemas satíricos  están  “Ripios para no dormir” y “La rebelión de las musas”, aunque su obra más famosa, es sin duda  “Las mil peores poesías de la lengua castellana”, compendio de remedos del cancionero poético español, alarde de erudición y conocimiento profundo de la gramática, las estructuras y los recursos estilísticos de lo más granado de la poesía española de todos los tiempos.

 

Junto con Tono, con el que colaboró en numerosas obras, está considerado uno de los mejores humoristas españoles de la posguerra. Ambos, junto a otros autores como Mihura, Jardiel Poncela,  Pedro Muñoz Seca, pueden encuadrarse en una generación de escritores que en plena posguerra utilizó el Humor como fuente de crítica solapada y asidero para poder vivir dignamente, sorteando con puro ingenio y enorme sentido del humor  la censura implacable  de la época oscura que les tocó vivir.

Dirección ESTEVE FERRER Versión FLORIÁN RECIO

Diseño de iluminación JUANJO LLORENS Diseño de escenografía  ANA GARAY

Diseño de vestuario  MAITE ÁLVAREZ  Ayudante de dirección PEDRO MONTERO

Realización de escenografía MAY SERVICIOS PARA ESPECTÁCULOS

Pintura escenográfica TALLER LA RATONERA/ BEN TOCHA y CARLOS LUACES (ALIEN ALONE)

Realización de vestuario LUISI PENCO y LALI MORENO

Realización de complementos JOSE L. COCH LAULLÓN/ VALENTÍN MATEOS

Maquillaje y caracterización PEPA CASADO Espacio sonoro JUAN MANUEL ROMERO

Diseño gráfico JAVIER NAVAL Audiovisual EMBLEMA FILMS Fotografía PEDRO GATO

Técnico de Iluminación JAVIER MATA (ISS) Ayudante técnico y maquinista JUAN FRANCISCO RAMOS

Maquinista y operador de sonido JOSÉ MANUEL PAZ  Ayudante de producción PILAR GÓMEZ

Dirección de Producción  PEDRO RODRÍGUEZ

Producción Ejecutiva SURIPANTA S.L

En coproducción con el 62º Festival  Internacional de Teatro Clásico de Mérida

 

REPARTO

PERSONAJES  Y ACTORES

 

ÁNTRAX PEDRO RODRIGUEZ

ELEKTRA  PACA VELARDIEZ

PHIDEOS SIMÓN FERRERO

YOCASTA EULALIA DONOSO

MENSAJERO JESÚS MARTÍN RAFAEL

CREOSOTA ISABEL MARTÍN

FAETÓN JUAN CARLOS TIRADO

MENESTRA ANA GARCÍA

ARSINOÉ  SIMÓN FERRERO

ZEUS JESÚS MARTIN RAFAEL

CORO: JUAN CARLOS TIRADO/ EULALIA DONOSO/ ANA GARCÍA/ ISABEL MARTÍN/ JESÚS MARTIN RAFAEL


esteve_ferrer florian_recio_terraza

juanjo_llorens ana_garaymaite_alvarez PEDRO MONTERO

pedro_rodriguez simon_ferrero eulalia_donoso jesus_martin_rafael

paca_velardiez juan_carlos_tirado ana_garcia isabel_martin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 












 


hoy

 

CULTURA Y SOCIEDAD Marta Pérez Guillen. 19/ 08/ 2016

 

“Los Pelopidas” de Ferrer y Recio o como no parar de reír en el Romano.

 

El montaje extremeño triunfa en casa y ante más de 2.600 espectadores.

 

Los extremeños consiguieron meterse al público en el bolsillo nada más comenzar el espectáculo. Ni un minuto tardaron los 2.600 espectadores en dejar escapar las primeras carcajadas. Lo consiguieron con el buen hacer de los que saben a lo que se enfrentan, de los que respetan la entrega que el Teatro Romano exige y lo más importante, de los que se dejan la piel para conseguirlo aceptando las reglas del juego que exige una cita Cultural como el festival de teatro clásico.

 

Todo ello con el humor inteligente como mejor baza y alusiones a la actualidad que nunca fallan y para más mérito a través del verso cómico y ripiado…. “Los Pelopidas” fueron directamente por el sobresaliente. Lo hicieron con un montaje divertido, singular y accesible a la par que complicado por ir de la mano del texto versado y que sin embargo arranco la risa sin dificultad de los asistentes en infinidad de ocasiones.

 

Con una interesante puesta en escena que pone en jaque la imaginación del que diseña y ejemplifica a la perfección la magia del teatro que ponían en práctica en los inicios del teatro romano. La escenografía sorprende por resultar una maquinaria viva que aporta acción a la escena…. Reminiscencias de los clásicos a través de sus inconfundibles líos con los que era imposible no parar de reír. Llegó el final y con él, la levantada masiva de los presentes que sin dudar entregaron el merecido sobresaliente al equipo con sus aplausos imparables.

 

Que la comedia sea redonda, y por ende funcione. La apuesta de Suripanta lo consigue, con tanto elemento y sorpresa, con un buen texto y una trama que engancha, con un repaso a la tragedias griegas caricaturizadas con maestría y un elenco de primera. Con todo esto era de esperar que las carcajadas se solaparan una tras otras con un ritmo imparable. Todo un placer para los que gustan de la buena comedia. Inmejorable fue la interpretación de los actores, como la dramaturgia de Florián Recio.

 

La penúltima propuesta del Festival de Mérida consiguió disparar el listón a las alturas, como no había ocurrido por ahora en esta edición. Toda una experiencia recomendable para el que busque desconectar de la rutina o simplemente comprobar en primera persona el dominio de la escena y la calidad de los actores extremeños.

 


 

elperiodico artez

 

JOSÉ MANUEL VILLAFAINA. 20-08-2016

 

Paradigmática puesta en escena

 

La puesta en escena de Esteve Ferrer consigue una paradigmática función, maneja perfectamente la dirección de actores a ritmo frenético de relojería, logrando singulares escenas. Toda la acción teatral actoral está fantásticamente acoplada con el decorado (unas trampillas ingeniosas), la luminotecnia, el espacio sonoro, los vestuarios y caracterización. En la interpretación, los ocho magníficos actores exhiben con virtuosismo una actuación coral impecable en movimientos, gestos y declamación de los versos y ripios, dando una lección de teatro cómico. Estos roles de los extremeños, de los mejores en la historia del Festival, catapultan a Suripanta Teatro al Parnaso de Melpómene y Talía, donde van los grandes artistas.

 

La versión de la obra, por poco olvidada en un rincón oscuro de las bibliotecas, la ha realizado Florián Recio que demuestra aquí, una vez más, la calidad de su escritura perfeccionando –en más de un cincuenta por ciento- una trama emblemática, estrambótica, epigramática, cómica, melodramática, hiperbólica, poética, paródica y muy simpática. Un gran ejercicio de dramaturgia que -como en la famosa regla del circo del “más difícil todavía”- supera las anteriores versiones.

 


 

regiondigital

 

 Sara Mateos Vera. 18 agosto 2016

 

Cuando una comedia funciona, lo hace desde el primer momento y ‘Los Pelópidas’, con su rima en verso y su chascarrillo permanente, funcionó desde el minuto uno en el Teatro Romano de Mérida. Un espectáculo con sello extremeño y un elenco versátil y muy profesional demostró que el humor inteligente, siempre es un acierto.

 

Tomando como referencia la obra de Jorge Llopis, caracterizada por caricaturizar el mito clásico, la versión original de Florián Recio, trajo a escena una tragedia clásica desmontada por completo mediante personajes arquetipo y una sucesión de chistes y burlas continuadas durante más de una hora y media.

 

Un elenco muy versátil compuesto por ocho profesionales extremeños, ponía en pie esta gran caricatura donde un mismo actor interpretaba a varios personajes y donde no faltaron los cambios de vestuario y el dinamismo sobre el espacio escénico. Cada personaje poseía una personalidad cómica que lo hacía diferente al resto y, al mismo tiempo, todos ellos se complementaban generando un espectáculo de lo más atractivo y rompiendo en mil pedazos una tragedia de lo más clásico.

 

La escenografía de Los Pelópidas, no precisaba un gran montaje para sorprender a los espectadores. Un simple escenario con tres alturas que respetaba el espacio natural del Teatro Romano de Mérida fueron suficientes para mantener el dinamismo durante toda la obra. ¿El secreto? todo un enredo de trampillas que se desplegaba por momentos dando paso a espadas, lanzas, ramos de flores, fuentes, e incluso a los propios personajes que irrumpían en escena de manera espontánea ante la sorpresa del patio de butacas.

 

Un coro de lo más original y una esclava algo particular. En toda representación, hay personajes protagonistas y secundarios. En el estreno de ‘Los Pelópidas’, tanto unos como otros destacaron a partes iguales despertando la simpatía del público. Cuatro habitantes de la ciudad de Tebas, identificados con largas túnicas, conformaban el coro. Cada uno de ellos era una letra de este, y entre todos, ponían voz a un pueblo cansado de la miseria y la esclavitud que advertía a todos los presentes de su situación. Menestra, interpretada por la actriz Ana García, fue otro de los grandes pesos de la obra. Una joven esclava, pizpireta, entusiasta y sin pelos en la lengua con un acento muy extremeño y unos comentarios muy acertados que provocaron en el graderío, una sonrisa continua durante sus intervenciones.

 

Un humor absurdo e inteligente a partes iguales. Un humor que provoca carcajadas y reflexiones al mismo tiempo. Un humor particular que se ríe de todo. Este es el humor de ‘Los Pelópidas’.

 


abc

 

Cultura – Teatros

 

«Los Pelópidas»: Madre, la comedia padre

 

JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN 18/08/2016. «Los Pelópidas» ***

 

Como «hílaro-tragedia» calificó Jorge Llopis su descacharrante parodia «Los Pelópidas», que pone en solfa cómica las sangrientas y tremendas historias de los autores trágicos griegos. El invento no ha perdido vigencia a juzgar por las carcajadas del público que abarrotaba el pasado miércoles el Teatro Romano de Mérida.

 

El texto ha sido atinadamente salpicado de referencias actuales por Florián Recio y ha dirigido Esteve Ferrer con exigente espíritu juguetón, atento al subrayado de los gags físicos y verbales; la puesta en escena saca extraordinario partido cómico del coro, imbuido de un furor lapidatorio mayor que el de los judíos de la «montypythonesca» «La Vida de Brian».

 

Buen tono interpretativo general, del Ántrax de Pedro Rodríguez a la Electra de Paca Velardiez, pasando por el Faetón de Juan Carlos Tirado, la Menestra de Ana García y los diversos papeles que acomete con gran rendimiento humorístico Jesús Martín Rafael. El público puesto en pie agradeció con largos y calurosos aplausos el trabajo de todo el equipo.

 


elmundo

 

CULTURA. TEATRO. DAVID VIGARIO. 18/08/2016

 

“Una gamberrada”, pero de las buenas. Así podría calificarse el montaje que la compañía extremeña Suripanta teatro presentó anoche en el Teatro Romano de Mérida. Una divertida comedia dirigida por Esteve Ferrer sobre el hilarante y divertido texto de Jorge Llopis, versionado y actualizado por Florián Recio. Los Pelópidas no dejaron indiferente a nadie. Al menos, es lo que se desprende de las carcajadas que, nada más comenzar el espectáculo, salían de la boca de los más de 2.700 espectadores que acudieron a la noche del estreno…. Y Mérida rió, rió a carcajadas con un texto en verso ripiado que no supuso ningún problema a la magnífica representación del elenco actoral que, entre bromas, se iba riendo y dando una vuelta de tuerca a las tragedias clásicas a través de la sátira y la ironía, burlándose de ellas, y buscando en ellas su lado más cómico…. con un final desternillante, al que los actores te llevan como si del final de un tobogán de parque acuático se tratara…. Sin duda un espectáculo cuyos ripios se convierten en una amalgama perfecta para los amantes de la comedia y de los clásicos.

 


hoy

 

BLOG de Paco Vadillo. EL PERISTILO DEL TEATRO ROMANO. 18-08-2016

 

Un excelente trabajo alocado que pone sobre la mesa lo ‘increíble’ de los grandes mitos clásicos. En otras palabras, es teatro en estado puro, del que no puedes perderte ni una coma y con un toque ácido e irónico que lo dota de originalidad.

 

Florian Recio es un especialista en comedias y todo lo que toca funciona. Con ‘Los Pelópidas’ ha realizado un arduo trabajo, puesto que además de retocar el texto lo ha tenido que adaptar al verso, con la dificultad que ello conlleva.

 

Y es el verso lo que dota de credibilidad al montaje. Puesto que el trabajo que realizan los actores y actrices es descomunal. Un ejercicio de memorización, concentración y credibilidad pocas veces visto, que permite que cada estrofa se inserte con naturalidad en los diálogos y llegue al público. Engancha y se valora con carcajadas cada una de las difíciles rimas que componen este montaje de hora y media de duración.

 

Esteve Ferrer mueve constantemente a sus protagonistas, dotando de ritmo a la narrativa y permitiendo que el espectador no se aburra. Es una propuesta sencilla, pero que encierra mucho trabajo, de movimientos, y de ‘sorpresas’ escénicas. Trabajo que parece sencillo pero, que lleva semanas de ensayos. Además, ha permitido que los actores caricaturicen cada uno de los personajes, diferenciándolos del resto, y dotándolos de vida propia, a veces con vestuarios sorprendentes, pero que encajan en el desarrollo del montaje.

 

Especial mención para la actriz Paca Velardíez. Sus movimientos en la escena, sus gestos, su declamación, la hacen digna de las mejores actrices que han pisado la arena del Teatro Romano. Su ‘Electra’será recordada por diferente, neurótica, pasional y coplera. También sublime Ana García. Algo tiene que embelesa al público, lleva casa papel a su terreno y consigue conectar desde el primer verso recitado.

 

Los Pelópidas’ es sin duda, una de las comedias que más trabajo de ensayo ha tenido previo. El esfuerzo de recitar todo el texto en verso, la frescura en la puesta en escena y los elementos escenográficos que no despistan en ningún momento de lo verdaderamente importante, la hacen recomendable. Felicidades a Suripanta Teatro por celebrar su 30 aniversario de esta forma, y arriesgarse en producir un montaje en verso, comedia para más inri, que engancha y sorprende.

 


elconfidencial

 

Pablo Caro 18/08/2016

 

Suripanta se ríe y hace reír con la tragedia clásica en su estreno en Mérida.

 

La compañía extremeña Suripanta ha demostrado en su estreno en el Festival de Mérida que es posible reirse y hacer reír con la tragedia clásica. Los más de 2.000 espectadores que se han dado cita esta noche no han escatimado en risas y aplausos al final.

 


sevillamagazine

 

19 agosto 2016 En pocas palabras

 

LOS PELÓPIDAS CONQUISTAN MÉRIDA

 

Los integrantes de la compañía Suripanta están cosechando éxito de crítica y público con una propuesta actual de un texto en verso con el que, los actores protagonistas, demuestran un exquisito dominio escénico dentro de una propuesta divertida y con un vertiginoso ritmo.

 


caceresdirecto

 

18-08-2016

 

Una caricatura de la tragedia griega divierte al Teatro Romano con ‘Los Pelópidas’

 

El humor sano, la parodia y el ingenio han sido los protagonistas del penúltimo espectáculo de esta edición. Con una escenografía brillante, un verso cómico rimado, y un texto inteligente, los cerca de 3.000 espectadores asistentes han disfrutado esta noche arrancado de forma casi permanente la carcajada de un Teatro Romano a rebosar.

 


tentudiadirecto

 

18 de Agosto – Marta González

 

‘Los Pelópidas’ envuelve en carcajadas al Teatro Romano de Mérida con su parodia de la tragedia griega.

 

Reír es la mejor terapia para curar todos los males y eso es justo lo que encuentra el espectador al ver la penúltima obra que se representará este año en el Teatro Romano de Mérida, ‘Los Pelópidas’, una ingeniosa comedia de la que se cumplen 50 años de su estreno y que Jorge Llopis ha querido rescatar. Humor absurdo, ocurrencia verbal, parodia, rimas muy conocidas y toques muy extremeños se entremezclan en este espectáculo que consigue lo que busca: entretener al público.

 


hoy

 

CARTAS AL DIRECTOR. JOSÉ MUÑOZ FERNÁNDEZ. 24 Agosto, 2016

 

¡Enhorabuena, Pelópidas!

 

El pasado domingo concluía, en el marco de la 62 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, la puesta en escena de un original montaje que conjugaba con talento y maestría ciertas ideas y principios del mundo clásico con otros muy presentes en nuestros días. Bajo el título ‘Los Pelópidas’, los actores de la compañía extremeña Suripanta, haciendo un uso sublime del poder de la palabra, del dinamismo del verso, de la interpretación elaborada, cuidada y a la vez sencilla, sin artificios ni estridencias, y utilizando como herramienta básica los múltiples recursos que se derivan del humor en su más amplio sentido, desde la ironía a la parodia, pasando por el absurdo, lograron aportar a un auditorio atento y expectante una elevada dosis de energía positiva materializada en las agradables sensaciones que generan las risas encadenadas al compartir con el público el poder, la fuerza y las emociones que nacen de un humor inteligente asentado, como es el caso, en las sólidas bases de un guion elaborado y en la consagrada profesionalidad de sus intérpretes.


hoy

HOY. MIAJADAS.  5 noviembre 2016 JAIRO PINO MENDOZA 

La obra ‘Los Pelópidas’ levanta de sus asientos a 300 miajadeños

La casa de cultura Massa Solís colgó ayer el cartel de aforo completo con la representación ‘Los Pelópidas’ de la compañía Suripanta, con la dirección de Esteve Ferrer y la versión de Florián Recio. La comedia hizo las delicias de los miajadeños que no pararon de reír durante las casi dos horas del espectáculo.

El texto de la obra, con constantes referencias a la actualidad que captan la atención de los espectadores, es en verso. Su puesta en escena se basa en la sencillez con tan solo un escenario de cuatro niveles superpuestos con trampillas, a través de las que aparecen personajes y objetos tales como una fuente, un ventilador o una espada. Todo ello acicalado en muchas ocasiones por una máquina de humo.

La sátira caricaturizó a través del más puro humor a algunos de los personajes, las historias, los conflictos y las situaciones de las grandes tragedias griegas pero con un toque de actualidad que engancha al espectador. Como las numerosas veces en que los actores cantan en verso algunas de las canciones conocidas por todos los asistentes.

Ocho son los intérpretes extremeños que dan vida a los diez personajes de la obra. Estuvieron majestuosos Pedro Rodríguez (interpretando al rey Ántrax), Paca Velardiez (Elektra), Ana García (Menestra) y Jesús Martín Rafael (mensajero y Zeus). Al finalizar, el público se levantó de sus asientos y estalló un estruendo en forma de aplausos durante varios minutos. Es una forma de manifestar que siempre es un placer acoger en el municipio obras de la talla de ‘Los Pelópidas’.


  rioja 

CRISTINA VALDERRAMA.  Critica de teatro. 12-12-2016

 

Grandes tragedias llenas de malos augurios, oráculos y presagios nos legaron los grandes autores de la Grecia antigua. Los textos más conocidos son un sinfín de males desencadenados que siempre acaban con un trágico final. Y Jorge Llopis supo reírse de todos ellos con un texto que da la vuelta a todas esas situaciones hasta ridiculizarlas. Florián Recio ha actualizado el texto para servírselo en bandeja a Suripanta Teatro.

‘Los Pelópidas’ no es tan sólo una comedia, va mucho más allá. Es una parodia, una sátira de toda esa literatura desgarradora que deja al público en tensión. Este texto consigue el efecto contrario, que el espectador se ría a gusto, suelte carcajadas ante las situaciones más surrealistas y pase un buen rato en la butaca.

Lo primero que sorprende es el montaje sobre el escenario. Una serie de bloques que recuerdan a los escenarios de la Antigua Grecia. Bloques a priori toscos que en el fondo son una auténtica caja de sorpresas que ayudan a hacer más amena la trama.

Cuatro actores y cuatro actrices sobre el escenario para dar vida a reyes y reinas, mensajeros, consejeros, adivinas y el pueblo llano de Tebas, sin dejarse a ninguno de los habituales en estos dramas. Y con sus interpretaciones llevadas hasta el extremo más cómico llegan hasta ridiculizar al máximo, y también desde el respeto, cada uno de esos personajes. Todos en armonía, coordinación y con buenas actuaciones.

Detrás está la mano de Esteve Ferrer en la dirección, que ha sabido entender a la perfección el texto para sacarle el mejor de los partidos.

Es un viaje desde el humor y la ironía hasta la mayor de las tragedias que, como no podía ser de otra manera, termina de una manera sorprendente, increíble, pero casi predecible, aunque quizás no tanto.

‘Los Pelópidas’ es un ejercicio sano de revisar la historia y la literatura, de dejar las penas del día a día en la butaca para entender que hasta a la situación más trágica, siempre se le puede dar la vuelta.

 


hoy

 

13 de marzo de 2017

 

“Los Pelópidas” consiguen la ovación del público en Zafra

 

Las personas asistentes disfrutaron de la obra, una tragedia griega escrita en verso convertida en comedia gracias a las divertidas tramas cargadas de grandes dosis de humor, logradas a través de chascarrillos, dichos populares y juegos de palabras que encandilaron y mantuvieron muy entretenidos al público asistente.

 


hoy

 

agolpedeefecto.com. Revista Cultural ESTRELLA SAVIRÓN. Puntuación: 7

 

“MM El 63 Festival de Mérida en Madrid” 29-3-2017

 

Una apuesta por representar los clásicos desde el humor, incorporando referencias modernas en un sano ejercicio de crítica de nuestra historia reciente, dando la vuelta a la tragedia convirtiéndola en una comedia de humor cercano, sencillo, vivaz e inteligente. Un trabajo en equipo compacto, coordinado, dinámico y complejo, con la dificultad de utilizar verso en los diálogos, aunque sea un verso cómico, fresco y accesible…Una obra que resulta entretenida, fácil de ver y seguir, y muestra ante el espectador la sencillez y soltura de esas propuestas que han requerido un gran trabajo y esfuerzo para que todo cuadre como un puzle y resulte natural a la vista, comenzando por la adaptación del texto, siguiendo con el trabajo actoral de memorización, interpretación, gesticulación, los cambios de vestuario y la sincronización de movimientos de un dinamismo constante, que evidencia la acertada dirección de actores.

 


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elvientodelcine.wordpress.com. Calificación: 7,5

 

“MM El 63 Festival de Mérida en Madrid” 1-4-2017

 

Se nota la mano de Esteve Ferrer que deja latente en los 90 minutos que dura la función, que dirigir comedia se le da muy bien. Los actores están todos en estado de gracia, transmiten y conectan con el público rápidamente…En definitiva, una obra para reírse, para dejar los problemas fuera y adentrarse en un mundo griego caótico y divertido de la mano de unos actores en estado de gracia muy bien dirigidos.

 


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MAYELIT VALERA ARVELO. 06/04/2017

“Los Pelópidas”, carcajadas al estilo griego

Una aventura sin frenos, hilarante y encantadora así es la versión de “Los Pelópidas” de Suripanta Teatro, que inauguró el Festival de Mérida en Madrid – el pasado 29 de marzo – en el Teatro Bellas Artes; un texto de Jorge Llopis, quien supo plasmar la tragedia griega desde la parodia, aderezada con ironía y buen humor, ahora con una cuidada versión de Florián Recio, quien nos ofrece un texto inteligente e ingenioso que nos acerca a la realidad, conservando fiel la estructura del texto en verso original.

Realmente un montaje excepcional de la compañía extremeña, que luego de conquistar el 62º Festival de Teatro Clásico de Mérida en el 2016, llegó a Madrid para hacer alucinar a los espectadores con su entrega y diversión con ocho increíbles actores que juegan en las tablas para contar una historia con la mejor receta: el humor, y así contagiar a todos con carcajadas explosivas ante tanta creatividad. Una pieza bien trabajada, que fusiona perfectamente el texto, una magistral dirección y el histrionismo de un gran reparto.

Y es que con las primeras palabras del coro ya sabes que lo que viene es para gozar por un buen rato. Por eso hay que elogiar la perspicaz dirección de Esteve Ferrer, todo un genio de la comedia, quien ofrece una hora y media de diversión sin límites, con un texto en verso, que aunque parece fácil, no lo es; sin embargo logra que el elenco lo maneje con naturalidad entre bromas y chistes. De este modo caricaturizan sin reparo las tragedias griegas, y con un ritmo vertiginoso, Suripanta sale airoso de esta hazaña teatral.

Todo sucede sin mayores complicaciones, y de manera fluida y con espontaneidad sacudirán la sala entre risas desternilladas con una historia caricaturesca. Su escenografía es una estructura de cuatro niveles, por donde suben y bajan con seguridad. A simple vista parece un solo bloque sin mucha importancia, pero en minutos se convertirá en una caja de sorpresas de donde aparecerán objetos que ayudarán a completar las acciones de los personajes; saldrá una fuente, una espada, un ventilador, entre otras cosas que llaman la atención. Es como si el suelo tuviera vida propia, porque se abren tapas y se cierran automáticamente.

Los rostros que le ponen vida a esta divertida comedia son: Pedro Rodríguez como Ántrax, Paca Velardiez como Electra, Simón Ferrero como Phideos y Arsinoé, Juan Carlos Tirado como Faetón de Estraza y coro, Eulalia Donoso como Yocasta y coro, Jesús Martín Rafael como Mensajero, Zeus y coro, Ana García como Menestra y coro y Eva Gómez como Creosota y coro; todos se lucen con una impecable actuación y destreza en las tablas, donde sus cuerpos enérgicos reflejan un gran trabajo.

Por eso los espectadores no escatiman aplausos para esta compañía extremeña que logra su cometido, y es que su público salga satisfecho de la sala al haber sido testigo de una extraordinaria y divertida comedia donde la creatividad y el buen teatro predominó. Enhorabuena por el excelente montaje!!


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7 de abril de 2017. ‘Los Pelópidas’ en el Teatro Bellas Artes

El tono de la obra queda claro desde el minuto 1 cuando se abre el telón y vemos a cuatro “manifestantes” con una pancarta en la que se lee “Ya verás cómo llegamos al cristianismo y seguimos con más de lo mismo”. A partir de aquí todo va a ser una sucesión de chascarrillos (en el buen sentido de la palabra) en torno a una tragedia mayúscula en forma de comedia.

El texto fue escrito por Jorge Llopis y se estrenó por primera vez en junio de 1966. Sin embargo, 50 años más tarde, no ha perdido un ápice de comicidad y tiene un espíritu crítico que no desaprovecha ocasión ninguna para hablarnos de la situación política, ridiculizar a aquellos que nos gobiernan y poner en tela de juicio el papel de la religión en el siglo XXI. Además, Florián Recio ha conseguido adaptar el texto de Llopis acentuando aún más esta crítica y dotándola de actualidad a base de chanzas. No hay ni una sola línea de diálogo en la que no haya una figura retórica o juego de palabras que vaya directo a provocar la risa del espectador.

La obra funciona en gran parte porque caricaturiza las grandes tragedias del teatro griego. Los personajes están marcados por la desgracia, pero a diferencia de otros grandes héroes, ellos no se caracterizan por su ávida mente, como es el caso de Phideos, un narcisista sin cerebro que no sabemos cómo ha podido llegar a hacerse con un reino y el amor de Elektra.En Los Pelópidas aparecen todos los perfiles de la comedia griega llevados al extremo: el consejero, la pitonisa, el héroe destronado, el necio de turno, el coro, el personaje cómico que habla a la velocidad de la luz, etc. De la misma forma que La vida de Brian se reía de la Biblia a través del humor absurdo, Los Pelópidas se ríen de todas las grandes tragedias griegas. Que nadie espere una crítica sutil o humor de sonrisa, ya que el texto va directo a la carcajada inmediata.

Gran mérito de la obra se debe a la dirección de Esteve Ferrer, que consigue hilvanar todas las escenas evitando que el ritmo decaiga en ningún momento. También contribuyen las actuaciones de actores como Paca Velardiez encarnando a una Elektra despechada con el síndrome de Peter Pan o Ana García, que se deja la piel (y la lengua) interpretando a Menestra. Mención especial también se merece la escenografía, la cual estaba repleta de trampillas que encajaban como anillo al dedo en esta comedia de humor absurdo.


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FRANCISCO COLLADO BERROCAL. elgabinetedekaligari.blogspot. com.es 24/07/2017

 

En 1966 el dramaturgo Jorge Llopis satirizaba en el escenario del Bellas Artes aquellas desaforadas tragedias helénicas, pletóricas de maldiciones, suicidios, parricidios y nefandos pecados a manos de deidades veleidosas. “Los Pelópidas” es vocacionalmente iconoclasta, como ya lo fuera aquella “venganza de Don Mendo” de Muñoz Seca. Aquí, el metateatro está presente exprimiendo una ironía corrosiva, con situaciones de un surrealismo atroz y desenfadado, donde el absurdo campa a sus anchas ¿Acaso no lo hace en toda la Tragedia Clásica? Para ello, Llopis toma los arquetipos y los vuelve del revés, les arranca la piel en que habitan y los deja desnudos. Cautivos y desarmados ante el absurdo y la desmesura de la narrativa clásica.
Florián Recio adapta los ripios de Llopis para esta hilarante astracanada, les añade situaciones próximas y referencias reconocibles por el público, partiendo del lenguaje de los 50 y con cariñosas referencias castúas.
La veterana compañía Suripanta, aborda el desafío en una escenografía (Ana Garay) llena de trampillas (casi un trasunto de las comedias de puertas) y con aire de vodevil. En esta vuelta de tuerca del panegírico heleno nada es lo que parece. Los amantes son hermanos, los hijos son padres, las criadas; herederas; las fámulas se convierten en madres y un largo etc, desternillante. Sobre todo en el último tramo.
En “Los Pelópidas” lo importante es el verbo y la utilización del lenguaje como arma arrojadiza, como denuncia, del absurdo como postura intelectual frente a la grisura cotidiana. Aquí la labor de Florián Recio ha sido notable, en cuanto a contribuciones personales se refiere, sobra una joyita de texto de los que ya no se escriben (desafortunadamente) hoy en día. La apariencia estrambótica y surrealista de la trama oculta cargas de profundidad de amplio calaje, sostenidas por una literatura dramática de primera división, plena de inteligencia, de juego verbal, donde el retruécano o el análisis lúcido y humorístico de la condición humana, son la constante.
Bien saben los amantes de Talía que, pese a la pátina que cubre a los intérpretes del drama en estado puro, la comedia es la más difícil de las artes.
Y esta compañía sale con orejas y rabo (si es políticamente correcto el símil taurino) de esta aventura tebana y casi “montypythonesca”
Los actores demuestran las tablas y el buen hacer de la compañía, en roles tan diferenciados como el usurpador Phideos (Simón Ferrero) y su aire “makinero”, que regresa al escenario en el epílogo para bordar una sorpresiva madre (Arsinoé) en este embrollo heleno-genealógico, Paca Velardiez se aposenta en la piel de Electra para extraer una “vis cómica” certera que caricaturiza las heroínas de la Hélade clásica. Excelente también Eulalia Donoso con una Yocasta desternillante, y casi expresionista, con influencias de aquella “Doña Urraca” de posguerra. dibujada por Miguel Bernet Toledano, habitada de luto de pies a cabeza.
Todos los actores de este montaje dirigido por Esteve Ferrer, cumplen sobradamente con sus roles haciéndose cercanos, e insuflando vida. Destacar a la divertida Menestra (Ana García), al sorprendido rey Ántrax, que retorna a un mundo del revés, interpretado por Pedro Rodríguez de cuidada dicción y “vis cómica” notable. Otra creación destacable es la que Isabel Martín hace de una Creosota disparatada e impetuosa. Juan Carlos Tirado recrea un Faetón de Estraza que representa a todos aquellos acólitos, escuderos, criados y pícaros que acompañan al protagonista en la dramaturgia clásica. Su personaje consigue el equilibrio entre lo esperpéntico en el lenguaje gestual (sobre todo al inicio), para madurar en un imprescindible amigo-filósofo. Posee un notable timbre y proyecta la voz con precisión. Jesús Martín Rafael extrae con naturalidad (está sembráo, dicen en mi pueblo), un Zeus esperpéntico y tronchante, para transmutarse en mensajero que hace parecer sencillo el arte de la comedia.
El público pacense rió sin parar con esta hilaro-tragedia donde los arquetipos helénicos (y universales) se aproximan desde la vertiente del humor más satírico. Propuestas tan valientes como esta, sirven para hacer el teatro más próximo, para darle un sesgo de vecindad. Aunque tras la aparente sencillez de este puzzle helénico, hay mucha enjundia, muchas tablas y (afortunadamente) mucha inteligencia.